Investigaciones Científicas

Turismo Científico Sostenible en la Reserva Nacional de Matsés, Loreto

El turismo se ha expandido hasta posicionarse en la actualidad como una de las mejores alternativas económicas para las comunidades que por años estuvieron atrasadas y sin oportunidades de mejorar su calidad de vida. En este sector ha crecido el número de visitantes interesados en espacios naturales, este el caso de quienes practican el turismo no convencional, que arriban a esos atractivos con fines de investigación.

La Organización Mundial del Turismo indica que el mercado potencial para el turismo basado en la naturaleza, que supone no más del 5% de la demanda turística total mundial, es el que estará creciendo entre un 25% a un 30% anual. Incluso, advierte que existe una sensibilidad cada vez mayor del consumidor respecto a la fragilidad de los ecosistemas y el número de especies en peligro de extinción. (Ascención, 2005, p. 124).

En el caso peruano, según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el flujo de visitantes hacia las Áreas Naturales Protegidas (ANP) aumentó en 38% durante el año 2011, con respecto al año 2010. Esto se consideró como un récord histórico, ya que sumaron más de un millón de turistas (1’035,310). Además, cada una de las ANP que recibieron visitantes, tanto nacionales como extranjeros, incrementaron significativamente el porcentaje de ingresos por ecoturismo, como los tradicionales: Santuario Histórico de Machu Picchu (57.58%), Reserva Nacional Pacaya Samiria (23.12%), Parque Nacional Huascarán (12.14%), Reserva Nacional de Paracas (35.37%) y Reserva Nacional Tambopata (17.06%), posicionándose definitivamente así como importantes destinos turísticos banderas del Perú.

Sin embargo, el incremento del turismo orientado a este tema, es decir, su masificación trae consigo la preocupación por la contaminación, la depredación y la destrucción de zonas y especies naturales, como consecuencia de aquella actividad económica. Así mismo, la amenaza sobre la fauna del lugar, por la comercialización ilegal de especies en extinción, por gente desconocida al lugar; así como actividades ilegales de pesca y caza de los recursos naturales y actividades no planificadas de extracción.

Pérez (2004, p. 27) reflexiona al respecto al señalar que los grupos ambientalistas han dado la voz de alarma: el turismo puede convertirse en una herramienta de destrucción del medio ambiente.

Frente a este problema ha surgido como solución desarrollar el turismo bajo los parámetros del desarrollo sostenible.

“La paradoja del turismo es que, probablemente, más que ningún otro sector de actividad económica, debiera permitir alcanzar el ansiado equilibrio entre los objetivos económicos, sociales y medioambientales que se sintetizan en el concepto de desarrollo sostenible. El turismo se construye y prospera gracias a la existencia de unos atractivos naturales, culturales y de otro tipo, a condición de que estos se encuentren en buen estado de conservación”  (Yunis, 2002, citado en Meyer, 2002, p. 17).

 

Por ello,  es fundamental  enfatizar la importancia de practicar el turismo científico que es un segmento del turismo de intereses especiales, donde los productos se coordinan con el desarrollo de conocimientos científicos, generando oportunidades de apoyo para las investigaciones, así como transferencia de conocimientos al público no especialista (Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia, 2011).

A la vez  la ciencia  es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación  y el razonamiento (Real Academia Española, 2010).  Por lo tanto, el turismo científico se vincula con este concepto, con el fin de que las personas relacionen el descanso con el conocimiento; ya que esta actividad está direccionada a personas que tengan el interés de conocer  un lugar a través de  la investigación y que busquen aumentar y complementar sus conocimientos.

Bajo ese contexto, la Reserva Nacional de Matsés, ubicada en la Región Loreto, representa una opción para desarrollar el turismo científico de manera sostenible. Este espacio natural aún es desconocido en el mercado turístico.

Matsés fue declarada Reserva Nacional el 27 de agosto del 2009. Gracias a gestiones realizadas por los pobladores del lugar durante 15 años, se demostró que este sitio natural tiene un inmenso potencial para el turismo por contar con diferentes especies de flora y fauna que  muchas de ellas son endémicas, además de tener en sus alrededores diferentes comunidades nativas que han sabido aprovechar sus recursos para su sobrevivencia y disfrute. Estas poblaciones han logrado desarrollar una serie de instrumentos, técnicas y formas de organización social (artesanías, conservación de alimentos, medicinas naturales, deporte, construcciones, tradiciones y costumbres, arte, bailes, etc.), en base a su entorno natural.

Población indigenas

En la actualidad, la Reserva Nacional de Matsés recibe ocasionalmente visita de turistas, quienes son atraídos por comentarios de otros viajeros que tuvieron la posibilidad de llegar a esta zona muy rica en biodiversidad; sin embargo, también llegan personas no gratas a la zona en cuestión, como madereros ilegales, cazadores de especies en extinción o de algún recurso natural con fines de comercialización ilegal, que hasta la fecha los Matsés han sabido proteger, estos recursos, a su manera, aunque ellos necesitan más apoyo para que esta Área Natural Protegida se conserve en el tiempo.

 

Por lo expuesto, y considerando el contexto natural y la participación de la población local, esta situación mejoraría sustancialmente si se apoya el turismo no convencional en esta zona. Por ello, se planteó el problema de investigación con el objetivo de “Proponer el Turismo Científico Sostenible en la Reserva Nacional de Matsés, Loreto, para turistas extranjeros”, lugar donde se pueda desarrollar la actividad turística de forma sostenible y que ofrezca una nueva modalidad de turismo, que proteja los recursos naturales que presentan  y que sea ejemplo para el resto de áreas naturales protegidas aledañas.

Esta propuesta, además, contribuirá no solo a la difusión de la zona, sino que a medida que se incrementen las visitas a este lugar, las comunidades nativas aledañas  mejorarían sustancialmente sus ingresos económicos y, por ende, mejoraría su calidad de vida, ya que actualmente viven en una extrema pobreza. A la vez, este tipo de turismo permitiría conservar el medio ambiente del Área Natural Protegida que actualmente es una necesidad; así como el de identificar especies de flora y fauna, únicas para que puedan ser sostenidas en el tiempo y  que  las generaciones futuras también puedan aprovecharlas.

En resumen, el problema planteado tiene una necesidad de desarrollar un tipo de turismo no convencional preocupado por lo ambiental, social y económico. Y si se propone el turismo científico sostenible, en forma ordenada, científica y facilitada por autoridades responsables, el Área Natural Protegida tendrá un mejor futuro; así como los pobladores de esta zona tendrían  mejor vida y una satisfacción de ser peruanos de calidad  que por años gestionaron  para que esta zona sea reconocida como tal.

Dra. Ada Liccet Suarez Amapanqui.

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